CAPITULO 47
Cuenta Lali:
El viento golpeaba fuerte las ventanas. Me hallaba envuelta
en una sábana, abrazada a Peter. Comencé a soltarme despacito intentando que no
se despierte, me separé un poco de él y fijé mi vista en la ventana mientras le
acariciaba el pelo a él. No quería dormirme porque tenía miedo que se me pase
la hora y terminar perdiendo el avión. Lo observaba a él, quien se encontraba
sumergido en un sueño profundo y me agarraba un dolor en el pecho, una angustia
dificil de controlar. Sabía que me estaba equivocando, sabía bien que estaba
tomando una decisión incorrecta… pero debía viajar. Me quedé unos minutos
perdida en mis pensamientos. Luego me levanté de la cama, abrí la valija, saqué
ropa y me vestí, separé una campera para ponerme al salir. Observé que en el
suelo se encontraba nuestra ropa de ayer a la noche, la levanté y la dejé sobre
la cama. Intentando hacer el menor ruido posible llevé la valija al living. Me
senté unos segundos en el sillón, y sí, ese era mi lugar preferido para pensar
y claramente lo iba a extrañar, aunque no voy a negar que allá en México
también tengo asignado un lugar. Busqué una lapicera y una hoja y sentada en la
mesa de la cocina le escribí una especie de “carta de despedida” a Peter, luego
entré despacito a mi habitación y se la dejé arriba de la mesita de luz. No
pude evitar mirarlo, se veía tan tierno todo dormidito, me quedé tildada como
el primer día en que lo ví. ¿Algún día podrá perdonarme? Pensé. Que mal me
sentía por dentro, sentía como si me vaciaban por segunda vez. Lo estaba
dejando otra vez, me estaba yendo lejos una vez más, se me estrujaba el corazón
al pensar en cómo iba a reaccionar cuando despierte, pero ya no podía hacer
nada. ¿O si? Sí, podía quedarme pero quedarme sería no enfrentar el problema,
sería una muestra de cobardía. ¿O cobarde era irme lejos sin animarme a
contarle todo al amor de mi vida? Que pensamiento profundo, las agujas del
reloj me apuraban así que esa reflexión la dejé ahí. Volví a fijar mi vista en
él y una lágrima se me escapó. Me sequé rápido, luego me agaché hacia él y besé
lentamente su mejilla. Antes de irme de la habitación, le susurré “Perdoname mi
amor, te amo”. Estaba caminando en el living dirigiéndome a la puerta pero me
frené. Retrocedí unos pasos y me dirigí a donde se encontraba Stéfano, le dí un
beso en la mejilla y volví al living. Ahora sí, era tiempo de partir. Me puse
la campera, agarré la valija y me fuí. Llamé a un remis y me quedé esperando
del lado de afuera del edificio mientras miraba la gente pasar y observaba sus
rostros, algunos parecían felices, otros tristes, otros preocupados. La brisa
me despeinaba, el cuerpo se me congelaba y yo sólo quería que llegue ese
maldito remis antes de que me arrepienta de mi decisión. Cuando el vehículo se
frenó sentí una sensación extraña, algo me decía que no tenía que viajar, me
quedé paralizada por unos segundos. Cuando volví a la tierra el remisero ya
estaba poniendo cara de impaciente, suspiré una mezcla de miedo y angustia y
caminé hacia la puerta del auto, antes de subir miré para atrás. Todo me
recordaba a aquel día cuando viajé para acá, la única diferencia que ese día
estaba feliz de volver. En el trayecto a Ezeiza miré el paisaje, nuevamente
alejandome de Buenos Aires, nuevamente camino a México. Una vez en el aeropuerto, hice todos los tramites,
despaché la valija y las escaleras mecánicas me subieron. Me dirigí a una
confitería y me tomé un café, aproveché para llamar a mi papá y avisarle que
estaba viajando para allá, lamentablemente no safé de su interrogatorio pero
intenté sonar lo más convincente al decirle que no había pasado nada, que sólo
viajaba para estar unos días con él. Luego de un rato, caminé hasta la sala de
espera y me senté. Veía a la gente pasar, familias con caras de felicidad que
seguramente se estaban yendo a disfrutar de un viaje por satisfacción, parejas
con cara de enamorados que tal vez se estaban haciendo una escapadita a conocer
algún lugar, y bueno… después estaba yo… sola. El tiempo parecía que se había detenido, las agujas del
reloj no avanzaban y la ansiedad empezaba a calcomerme por dentro. Observaba
como anunciaban algunos vuelos y las personas iban desapareciendo del lugar.
Fantaseaba con que aparezca Peter y no deje que me vaya, pero era algo que ya
se sabía que no iba a pasar, no por segunda vez. No todas las personas que
viajaban estaban felices o se estaban yendo por placer, algunos eran simples
trabajadores que tenían que viajar. Lo único que rescataba del viaje es que
allá no iba a tener frío, y este pensamiento surgió porque tenía todo el cuerpo
helado. El aviso de mi vuelo por el parlante me sacó bruscamente de mis
pensamientos, me levanté de la silla, agarré la valija y me dirigí a donde
indicaban. Mientras hacía la fila para mostrar el pasaje y subir, me giré aún
con esperanzas de que aparezca alguien que me frene, pero era insólito. Me tocó
a mi, el señor me miró con desconfianza debido a mi estado de nerviosismo, pero
igual me dejó pasar. Ya me encontraba en el avión, mi asiento estaba ubicado al
lado de la ventanilla, al lado mio se sentó una señora con varios años de edad.
El corazón me latía a mil, estaba por dejar el país. Cerré los ojos deseando
que todo fuera una pesadilla, pero cuando los abrí el avión despegó.
Cuenta Peter:
Me desperté con un poco de dolor de cabeza, al final Lali
tenía razón, se me había ido un poco la mano con el alcohol ayer en la fiesta.
Giré para abrazarla pero me encontraba solo, algo que me extrañó bastante. Me
levanté de la cama, agarré mi ropa y me cambié.
-Lali- dije saliendo de la habitación
Nadie me respondió y al hacer un recorrido del departamento
me di cuenta que no estaba. ¿Y está donde se metió? Pensé. Regresé nuevamente a
la habitación y me senté sobre la cama, ahí fue cuando vi que había un papel en
la mesita de luz, un papel que antes no estaba. No entendía nada de lo que
estaba pasando pero terminé leyendo el papel.
“Peter: Para cuando estés leyendo esta carta yo ya no voy a
estar, tranquilizate un minuto y escucha, bueno, mejor dicho lee. Viajé a
México para resolver unos problemas familiares, temas complicados que tengo que
solucionar. No te voy a hacer ninguna promesa porque no quiero volverte a
fallar, pero voy a hacer todo lo posible para volver. No quiero que pienses en
mi ni que me llames, por favor, me sentiría muy culpable si me entero que estas
sufriendo por mi partida. Se feliz mi amor, cuando pueda voy a volver porque lo
único que quiero es estar con vos. Perdoname. Te amo. Firma: Lali”
Sentí como una puñalada en el pecho. Esto no podía estar
pasando, necesitaba saber que todo esto era mentira, volver al living y que
ella esté ahí preparándome el desayuno. Que ingenuo que soy, ella ya no estaba
acá. ¿Pero por qué? ¿Por qué se había ido? ¿Qué problemas familiares? Me
encontraba completamente confundido, ninguna de sus palabras me cerraban y me
estaba empezando a volver loco. “No te voy a hacer ninguna promesa porque no
quiero volverte a fallar, pero voy a hacer todo lo posible para volver”, releí.
¿CUÁL SERÍA EL IMPEDIMENTO PARA QUE VUELVA? Expresé en voz alta. ¿Qué carajo le
pasaba a esta pendeja? La verdad que no entendía nada. Y el último “perdoname”.
¿Qué la perdone por qué? Una carta muy confusa, yo necesitaba una explicación,
claramente no me iba a quedar con las manos cruzadas, y más vale que me atienda
el teléfono porque la pensaba llamar. Agarré el celular y marqué su número, su
celular estaba apagado. Seguramente estaba en pleno vuelo, tenía que llamar
maso menos a la noche. Suspiré dejandome caer por completo en la cama. ¿Y si me
estaba abandonando otra vez? ¿Y si no pensaba volver? ¿Y si acaso la noche que
pasamos ayer había sido la despedida? Miles de preguntas me empezaron a torturar, no encontraba ni
una respuesta. Algo tenía que hacer, no pensaba quedarme acostado ahí
abriéndole la puerta a la derrota, no señor. Saqué de mi bolso una campera, me
la puse, agarré todas mis pertenencias y salí rumbo a la casa de la persona que
seguramente me iba a poder brindar la información que necesitaba,
Eugenia.
-Continuará…
Importante! Temo por mi vida ajaja, no se olviden que las re quiero y que soy un amor, ah re. Fuerte el cap, mucho para leer y medio denso porque no hay diálogos pero espero que todas hayan podido leer todo sin saltearse nada. Bueno nada, no se enojen, por lo menos fui buena y subí rápido el cap por más de que en el cap que subí ayer no habían tantas firmas. Disfruten lo que queda del finde y gracias por leerla siempre.
MÍNIMO 30 COMENTARIOS & VUELVO A SUBIR. (FIJENSE SI TODAS LEYERON EL CAP. ANTERIOR)
PD: Este cap va dedicado a @va_leen que me pidió.
PD: Este cap va dedicado a @va_leen que me pidió.